Si has configurado alguna vez el correo de un colegio, te habrás topado con tres siglas: SPF, DKIM y DMARC. Suenan a asunto de informáticos, pero afectan a algo muy práctico: si el email que envías a una familia llega a su bandeja de entrada o acaba en spam. Esta guía las explica con ejemplos, para que puedas hablar con quien lleve tu dominio sin perderte.
Por qué enviar desde tu propio dominio
Hay dos formas de enviar correos masivos: desde el dominio del proveedor (algo como noreply@herramienta.com) o desde el tuyo (admisiones@tucolegio.es). La segunda es mejor por tres razones:
- Confianza: la familia reconoce el nombre del colegio en el remitente.
- Reputación propia: lo que tú envías construye la reputación de tu dominio, y no depende de lo que hagan otros clientes del proveedor.
- Respuestas: si la familia responde, responde a una dirección tuya.
La contrapartida es que hay que demostrar a los servidores de correo que el proveedor tiene permiso para enviar en tu nombre. De eso se encargan SPF, DKIM y DMARC.
Las tres siglas, en una analogía
Imagina que el correo es una carta con un sello del colegio:
- SPF es la lista de carteros autorizados. Dice qué servidores tienen permiso para enviar correos con tu dominio.
- DKIM es el sello de lacre. Una firma digital que demuestra que el mensaje no se ha modificado por el camino y que viene realmente de ti.
- DMARC son las instrucciones si algo falla. Le dice al servidor receptor qué hacer con los correos que dicen ser tuyos pero no superan SPF o DKIM: aceptarlos, mandarlos a spam o rechazarlos, y a quién informar.
Por qué ahora es obligatorio en la práctica
Desde 2024, Gmail y Yahoo exigen a quien envía correo en volumen que tenga autenticación SPF y DKIM, una política DMARC, una forma sencilla de darse de baja (con un clic) y que las quejas por spam se mantengan por debajo de un umbral muy bajo (el 0,3 % es el límite que citan). Un dominio sin configurar tiene muchas más probabilidades de que sus mensajes acaben en carpeta de spam o se rechacen.
Cómo se hace, en términos generales
- Añade el dominio en la herramienta desde la que vas a enviar. Te mostrará unos registros DNS (normalmente de tipo TXT y CNAME).
- Entra en el panel donde se gestiona el DNS de tu dominio (tu proveedor de dominio o quien lo administre) y crea esos registros tal cual.
- Verifica. La propagación puede tardar desde minutos hasta unas horas. La herramienta comprobará que los registros existen.
- Añade una política DMARC (puede empezar en modo "solo vigilar" para ver qué pasa antes de endurecerla).
- Envía una prueba a distintos proveedores (Gmail, Outlook, correo corporativo) y comprueba que llega bien.
Si tu dominio lo lleva una agencia o el departamento informático de tu grupo educativo, normalmente basta con enviarles los registros ya preparados y pedirles que los creen.
Errores frecuentes
- Dos registros SPF. Un dominio solo puede tener uno; si ya usas otro servicio de correo, hay que combinarlos en un único registro.
- Copiar mal los valores. Un espacio de más o una comilla bastan para que falle.
- Esperar resultados inmediatos. Si no verifica a los diez minutos, espera y vuelve a comprobar.
- Empezar a enviar mucho de golpe. Un dominio recién configurado no tiene reputación. Conviene empezar con volúmenes pequeños y subirlos gradualmente: es lo que se llama calentar el dominio.
Y después, lo que depende de ti
La configuración técnica abre la puerta, pero la reputación se construye con buenas prácticas: enviar solo a quien debe recibirlo, respetar las bajas y no insistir a quien no responde. Todo eso está en nuestra guía de email marketing para colegios.